Domingo IV de Pascua

¡DIOS SEA BENDITO!                                                        FESTIVIVIDAD DEL BUEN PASTOR

MIS OVEJAS ESCUCHAN MI VOZ, Y YO LAS CONOZCO, Y ELLAS ME SIGUEN, Y YO LES DOY LA VIDA ETERNA (Jn. 10, 27-30)

 No basta escuchar su voz. Es necesario seguir sus pasos, una aventura apasionante… San Francisco de Sales ilumina los fundamentos de todo seguimiento, en primer lugar, el seguimiento cercano de quien lo sigue en la vida consagrada y,también, el de las almas que lo siguen un poco más atrás… El seguimiento consiste en creer lo que Él creyó… vivir con actitudes parecidas a las Suyas… Amar de forma parecida a como Él Amó…

 ”Piensa en el amor que ha llevado a Cristo a sufrir tanto por ti. Ese amor te miraba desde lo alto de la Cruz y obtenía del Padre todas las buenas resoluciones de tu corazón y todas las gracias para hacerlas fructificar.

¡No lo dudes! Como una madre lleva al hijo en su seno y va preparando, antes de su nacimiento, todo lo necesario para su vida terrena, Jesús te “ha llevado”sobre la Cruz; ha preparado para ti todo lo necesario para tu vida espiritual. Puesto que has sido tan tiernamente amada por el Salvador y puesto que ha pensado particularmente en ti, ¡cuánto debes amarlo a tu vez!

Graba esto en tu corazón para que cumplas siempre las resoluciones que tomes y las guardes como algo precioso puesto que tan caras son al Corazón de tu Salvador. Dios te ha amado con amor eterno… ¿Cuándo empezó a amarte? Empezó a amarte cuando empezó a ser Dios. Y ¿cuándo empezó a ser Dios? Él siempre ha existido, sin principio ni fin. Y este amor que jamás tuvo principio, nos ha preparado, desde la eternidad gracias y favores.

Tus resoluciones son, por tanto, el fruto de un proyecto eterno de Dios sobre ti. ¡Cuánto deberías amarlas! El mundo entero no vale lo que un alma y un alma no vale nada si no tiene la firme resolución de servir a Dios. (Introducción a la Vida Devota. III, 357)

 Señor Jesús, Tú eres el Buen Pastor y conduces con cuidado tu rebaño… Danos Pastores con tu semblanza, que guíen con Amor a tu Pueblo en el Camino que lleva a la Vida Eterna… Siembra generosidad en tu Pueblo para que nuestros jóvenes respondan con generosidad a tu llamada… Nos llamas uno a uno… por nuestro nombre… Hemos escuchado tu Voz y venimos a seguirte desde todas las naciones, razas, pueblos y lenguas… Que el Amor con que nos guias sea la fuerza que nos una los unos con los otros, en un solo rebaño, en un solo pueblo, pues tú eres nuestro Pastor y Señor por los siglos de los siglos.


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