Del Vademecum

Todo contribuye a trabajar un alma, todo; también sus mismas imperfecciones son en mis Manos Divinas como muchas piedras preciosas, porque las cambio en actos de humildad, que llevo a aquel alma a hacer; pero si el alma se presta a mis designios de amor, en un instante las imperfecciones son transformadas. Si los que edifican casas pudieran cambiar los escombros y todo lo que estorba en mucho material de construcción, ¡qué felices se considerarían! Pues bien, el alma fiel puede hacerlo con mi divina ayuda, y las faltas mismas más graves y vergonzosas, lloradas, se convierten en piedras fundamentales del edificio de su perfección…      

Todo el secreto de la santidad está en estas palabras “desconfiar y confiar”. Desconfiar de sí, siempre, y luego no pararse ahí, sino subir en seguida a la confianza en tu Dios, porque, si yo soy bueno con todos, soy buenísimo con las almas que confían en Mí…      

¿Por qué pocas almas caminan con paso decidido por la vía del Amor? Porque pocas entran con generosidad en el camino del sacrificio. Cuanto el alma camina en la vía del sacrificio, tanto camina en la vía del Amor; si en el sacrificio se detiene, se detiene en el amor; si es titubeante en el sacrificio, es titubeante también en el Amor y sus progresos casi no se ven más. En cambio, el alma que es generosa, cuando vislumbra una cosa que le cuesta, comienza a alegrarse por la gloria que dará a Dios. Aquella alma no espera a avanzar cuando haga la cosa que le cuesta, sino que desde el momento en que goza de ella, ya comienza a avanzar…      

La santidad se compone de una multitud de pequeños actos. Como para hacer un cuadro son necesarias una multitud de pinceladas, y con frecuencia una cubre a la otra, pero son necesarias, y algunas sólo sirven para cubrir la tela; así Dios, por su parte, da una multitud de gracias y el alma debe dar en correspondencia una multitud de actos.      

Alma religiosa, ten los ojos fijos en Dios. Mientras más llamada está el alma a seguirlo de cerca, más debe mortificarse: el perfecto despojo es la condición más necesaria para adherir a Dios. Una cosa  de la cual uno se desprende, se deja y ya no se retoma; es necesario dejar los malos hábitos como se deja un vestido desgastado que no se coge más… 

“En conformidad con los Decretos del Papa Urbano VIII, indicamos que en nada se pretende prevenir el juicio de la autoridad eclesiástica”.

CON LICENCIA ECLESIÁSTICA del Obispado de Gerona, 2012 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>