Mensaje del Papa para la Jornada de la Comunicaciones Sociales

visitacion estatuaCon motivo de la fiesta de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, el Santo Padre ha publicado el MENSAJE para la JORNADA DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES, del que extractamos algunos párrafos en que hace referencia al misterio de la Visitación:

“Podemos dejarnos inspirar por el episodio evangélico de la visita de María a Isabel (cf. Lc 1,39-56). «En cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”» (vv. 41-42).

[...] Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidad es la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría: del saludo de María y del salto del niño brota la bendición de Isabel, a la que sigue el bellísimo canto del Magnificat, en el que María alaba el plan de amor de Dios sobre ella y su pueblo. De un «sí» pronunciado con fe, surgen consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos y se expanden por el mundo. «Visitar» comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro. También la familia está viva si respira abriéndose más allá de sí misma, y las familias que hacen esto pueden comunicar su mensaje de vida y de comunión, pueden dar consuelo y esperanza a las familias más heridas, y hacer crecer la Iglesia misma, que es familia de familias”.

La oración que el Papa Francisco reza todos los días

papa franciscoEl Papa Francisco nos hace con frecuencia alguna confidencia. Por ejemplo, hace unos días nos reveló que todos los días reza la oración de Santo Tomás de Aquino, y que “le va bien”.

Decía así el Papa:

“El apóstol debe esforzarse por ser una persona educada, serena, entusiasta y alegre, que transmite alegría allá donde esté. Un corazón lleno de Dios es un corazón feliz que irradia y contagia la alegría a cuantos están a su alrededor: se le nota a simple vista. No perdamos, pues, ese espíritu alegre, lleno de humor, e incluso autoirónico, que nos hace personas afables, aun en situaciones difíciles. ¡Cuánto bien hace una buena dosis de humorismo! Nos hará bien recitar a menudo la oración de santo Tomás Moro: yo la rezo todos los días, me va bien”.

Aquí os la ponemos, por si os sirve al comienzo de este nuevo Año 2015 que Dios nos regala:

«Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir. 
Concédeme la salud del cuerpo, con el buen humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante el mal, sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento, las murmuraciones, los suspiros y los lamentos, y no permitas que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama “Yo”.
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las bromas,
para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda comunicársela a los demás.
Así sea».

stotomasmoro

¡Feliz y Santo Año 2015!

trinidad-niño¡Bueno y santo año!

Os deseo abundancia de la gracia del Padre, la paz del Hijo y la consolación del Espíritu Santo, dedicando, junto con el corazón de mi queridísima Madre (Santa Juana Francisca de Chantal), el mío como el suyo, a la gloria de la divina Bondad y consagrándole todos los movimientos de este nuevo año, para así purificar nuevamente este corazón y prepararle a recibir pura y perfectamente el amor sagrado que nos anuncia el celestial y divino nombre de Jesús.

… Mi querida Madre, mantengamos nuestros ojos en Cristo, contemplándole; nuestra boca alabándolo y en fin, todo nuestro ser no respirando sino para agradar a nuestro Jesús. Jesús, por el cual hemos de determinarnos, hemos de trabajar, hemos de sufrir y hemos de transformarnos…

Y además, bueno y santo año, todo él perfumado por el nombre de Jesús. Que ningún día de este año, que ningún año, que ningún día de los muchos años, que suplico al Señor os conceda, se pase sin ser regado por la dulzura de ese Nombre, que difunde el colmo de la suavidad.  Sigue leyendo

Tercera Semana de Adviento con San Francisco de Sales

juan bautista“Surgió un hombre llamado Juan…” Jn 1, 6-8, 19-28.

La ley prometía al pueblo judío que se le iba a enviar un gran profeta. Y había diversas opiniones sobre quién sería ese gran personaje; la más común pensaba que no era otro que el Hijo de Dios. San Juan se dio perfecta cuenta de que no le estaban preguntando simplemente si él era profeta, y que si afirmaba que lo era, le creerían el gran Profeta prometido y le reconocerían como tal; y por eso lo negó, pues comprendió que, sin mentir, podía muy bien responder que no lo era.

Si me preguntaseis sencillamente quién soy, yo os respondería sencillamente: “me han enviado para preparar los caminos del Mesías.” Ahí tenéis cómo San Juan rechazó esa tentación de orgullo y de ambición; y cómo la humildad le procuró recursos e ideas admirables para no admitir ni recibir el honor que se le quería otorgar, disimulando y negando ser lo que verdaderamente era…

¿Queréis saber quién soy yo? yo os digo que no soy nada más que una voz… San Juan no hubiera podido rebajarse más al decir que era sólo una voz. “Creéis que soy el Mesías y yo os aseguro que no soy más que una simple voz.” En resumen, nuestro Señor nos propone a san Juan como modelo a imitar para toda clase de personas.

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Domingo II de Adviento con San Francisco de Sales

 “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos… que lo torcido se enderece…” Mt 3, 1-12; Mc 1, 1-8; Lc 3,1-6

 Los caminos tortuosos no sirven sino para cansar y desviar a los que transitan por ellos; por tanto hay que enderezarlos e igualarlos para la venida de nuestro Señor. Hay que enderezar tantas intenciones desviadas, para no tener sino una, la de agradar a Dios, haciendo penitencia. Esa es la meta a la que debemos aspirar. [...]

“El Verbo se hizo carne” Jn 1, 14

“El Verbo se hizo carne” Jn 1, 14

El segundo punto es: ¿Qué es la Encarnación?

No es otra cosa sino la unión hipostática de la naturaleza humana con la divina, unión tan estrecha que si bien hay dos naturalezas en ese Niñito que va a nacer, esas dos naturalezas no forman sino una sola Persona.

¡Oh admirable invención de la Providencia de Dios! Esta divina Majestad, al ver que los hombres no conocían la Divinidad, quiso encarnarse y unirse con la naturaleza humana, a fin de que bajo esa capa de humanidad, la divinidad pudiera ser reconocida.

Además, si han conocido a Dios no lo han reconocido y esto es lo que importa. Por tanto, si nuestro Señor no se hubiera encarnado, hubiera permanecido siempre escondido en el seno del Eterno Padre y hubiera seguido siendo desconocido para los hombres.

Ciertamente, en la Encarnación dejó ver algo que no cabía en la mente humana, ni hubiera podido nunca comprender: que Dios se hizo hombre y que el hombre se hizo Dios. El inmortal, mortal; sujeto al calor, al frío, al hambre, a la sed… en resumidas cuentas: el hombre divinizado y Dios humanizado. De forma que Dios, sin dejar de ser Dios, sea hombre, y el hombre, sin dejar de ser hombre sea Dios.

¡Bien se puede decir que cuando los Magos besaron los pies del Niñito recién nacido, besaron los pies de Dios! Pero ¿cómo de Dios? porque Dios, en cuanto Dios, no tiene cuerpo; y si no tiene cuerpo ¿cómo le besaron los Magos los pies? Y sin embargo es así porque a causa de la unión de las naturalezas, no resulta más que una Persona.

Ambas naturalezas están de tal manera unidas que se puede decir sin que sea blasfemia: esta Sangre es la Sangre de Dios, la Sangre del Cordero muerto por los pecados de los hombres. Dios ha sido flagelado… azotado… las manos de Dios fueron extendidas y clavadas sobre la Cruz…

Podemos hablar así con toda verdad por la estrecha unión entre la naturaleza humana y la divina.

(Sermón a las religiosas de la Visitación el 24 de diciembre de 1620)

Tanto amó Dios al mundo…

“Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo”Jn 3,16

 Estamos esperando la venida, el nacimiento de nuestro querido Salvador y Maestro. Bien; mi plan es daros una pequeña catequesis sobre la Encarnación, ya que esto no es ni una predicación ni una exhortación. Según Sto. Tomás, todos estamos obligados a oír sobre los misterios de la fe y a saber lo que debemos creer; no como los teólogos, para discutir esos misterios; ¡No! No digo eso, sino a la manera que conviene a los simples fieles.

Por tanto, no voy a hablar aquí doctamente sobre el misterio de la Encarnación, sino con sencillez, para que se me pueda comprender mejor. Y para ello dividiré mi discurso en tres puntos: Sigue leyendo

Domingo I de Adviento con San Francisco de Sales

dos lamparas “Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento” Mc 13,33-3.

Cristo viene a nosotros y la Iglesia nos invita a recibirle bien… Pero ¿por qué habla Jesucristo del juicio y del fin del mundo? Para llenarnos de temor. Y ¿por qué quiere que temamos? Para que amemos, porque el temor “es el principio de la sabiduría”, y el salmista añade: “Bienaventurados los que temen al Señor.” Pero para comprender mejor una cosa tan necesaria, sabed que hay dos clases de temor: el uno, humano; el otro, divino; el temor de esclavos y el temor de los hijos. El temor servil permanece en nosotros para servir al amor… y el amor emplea el temor servil para rechazar al enemigo.

Los barqueros, aunque partan con viento favorable y en estación propicia, jamás olvidan llevar consigo los cordeles, las áncoras y otras cosas que se requieren en momentos difíciles de accidentes y de tempestades; pues así, el siervo de Dios, jamás debe estar desprovisto del temor de los juicios divinos, sino que se servirá de él en las tormentas y en los asaltos de las tentaciones.

La piel de la manzana, aunque de poco valor en sí, sin embargo sirve perfectamente para conservar la manzana a la cual recubre. Así el temor servil, que comparado con el amor tan poco vale, también es muy útil para conservar el amor en medio de los riesgos de esta vida.

El que ofrece una granada, ciertamente la da por los granos y el jugo que lleva dentro, pero no deja de dar también la cáscara. Pues así el Espíritu Santo entre sus dones confiere el del temor amoroso a las almas de los suyos, a fin de que teman a Dios como Padre y Esposo, pero tampoco deja de darles el temor servil, como complemento del otro; porque el temor, como dice San Agustín, es el servidor de la caridad, a la cual prepara la morada.

Sermón 1610, VIII, 62 y Tratado Amor de Dios XI, 513

Carta del Papa Francisco por el Año de la Vida Consagrada

El Papa Francisco ha convocado un Año dedicado a la Vida Consagrada, que durará desde el 30 de noviembre de 2014, primer domingo de Adviento, hasta el 2 de febrero de 2016. Con este motivo ha escrito una Carta Apostólica “A todos los consagrados”, que contiene profundas reflexiones e iniciativas para todos, no sólo para los que hemos recibido la llamada a una consagración especial en la vida consagrada.

Os invitamos a leerla aquí ¡No os lo perdáis!

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