Consagración al Corazón de Jesús compuesta por Santa Margarita María de Alacoque

SANTAHERMANA“Yo …, entrego y consagro al Sagrado Corazón de Jesús, mi vida, mis acciones, trabajos y sufrimientos, para no servirme ya de ninguna parte de mi ser sino para amarle, honrarle y glorificarle. Esta es mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y hacerlo todo por su amor, renunciando de todo corazón a cuanto pudiera desagradarle.

Te elijo, pues, oh Sagrado Corazón, por el único objeto de mi amor, protector de mi vida, garantía de mi salvación, remedio de mi fragilidad, reparador de todas mis faltas y mi asilo seguro en la hora de mi muerte.

Corazón lleno de bondad, sé mi justificación para con Dios Padre y desvía de mi los rayos de su justa cólera.

¡Corazón de Amor! pongo toda mi confianza en Ti, pues todo lo temo de mi debilidad, pero todo lo espero de tu bondad. Consume en mí todo lo que te pueda desagradar o resistir. Que tu amor se imprima en lo más íntimo de mi corazón de tal modo que jamás pueda olvidarte ni separarme de Ti.

Te suplico por tu bondad, que mi nombre este escrito en Ti, porque toda mi felicidad es vivir y morir en calidad de esclavo tuyo. Así sea.”

Domingo Cuarto de Cuaresma

ciego nacimiento“El ciego de nacimiento, cuando estuvo delante de Nuestro Señor, no le pidió su curación, pero El le preguntó si quería sanar y recobrar la vista. «¡Claro está, Señor que quiero, si Tú quieres!» Nuestro Señor al oír su respuesta, tomó barro y se lo puso en los ojos, mandándole ir a lavárselos con agua (Jn 9,6-7). ¿No podía extrañarse el pobre del medio empleado por Nuestro Señor para curarlo y decirle: «Pero Señor, ¡qué me haces!? Si yo no estuviera ciego, eso podría hacerme perder la vista. Me dices que vaya a lavarme a tal sitio: pues llévame, porque bien ves que si no me llevan, no puedo ir». Obedeció sencillamente, sin pensar en nada de esto, sino que echó a andar sin fi jarse en que no podía.

El verdadero obediente cree con sencillez que puede hacer todo lo que le mandan, porque piensa que todos los mandatos vienen de Dios, o son dados por su inspiración y no pueden ser imposibles, dado el poder del que manda”

San Francisco de Sales – Conversaciones Espirituales

Domingo Tercero de Cuaresma

samaritana“Si conocieras el don de Dios… dijo el Salvador a la Samaritana. Fíjate, Teótimo, en cómo habla el Salvador cuando se trata de sus atractivos: si conocieras el don de Dios, sin duda te quedarías conmovido y atraído a pedir el agua de vida eterna; como diciendo: te sentirías urgido a pedirla y sin embargo, nadie te forzaría a ello; hay que expresarlo así: “quizá, la pidieses”, pues conservarías tu libertad de pedirla o no”.

(San Francisco de Sales, Tratado del Amor de Dios. IV, 121)

13 de marzo, hace un año…

PAPA FRANCISCO 1 001Hace un año, el 13 de marzo de 2013, al caer de la tarde, la Iglesia se alegraba con la noticia del “Habemus Papam”. El Señor nos concedía un Pastor según su Corazón en la persona del Papa Francisco.

Junto a toda la Iglesia, los Monasterios de la Visitación habían elevado sus plegarias en esas semanas anteriores, especialmente durante el breve Cónclave y, más aún, ese día. La Providencia quiso que, precisamente en ese 13 de marzo se conmemoraran los 150 años de la fundación de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, por una visitandina, Hna. María del Sagrado Corazón Bernaud. Y con ese motivo, durante toda la jornada,  por la ESCUDO GHdiferencia horaria, se sucedieron en las diversas partes del mundo donde está presente la Orden de la Visitación o la Guardia de Honor, Santas Misas en acción de gracias, con un marcado acento de súplica por el nuevo sucesor de Pedro. ¡Y el nuevo Papa fue precisamente, un miembro de la Compañía de Jesús, tan vinculada desde siempre a la Visitación y la Guardia de Honor!

Querido Santo Padre, mientras le acompañamos en su retiro, desde el corazón de cada visitandina y cada guardia de honor, nos brota un agradecido y alegre: ¡FELIZ ANIVERSARIO!  Ad multos annos!

Maternidad espiritual

“En el pensamiento de Dios, nuestro Instituto (la Visitación de Santa María) debía ser una ayuda orante para el sacerdocio. En nuestros escritos aparece esta finalidad a cada paso. Al inicio del Directorio: “…Que toda su vida y ejercicios sean para ayudar con oraciones y buenos ejemplos a la Santa Iglesia y a la salvación del prójimo”. En otro lugar, nuestro Santo Fundador nos llama hijas de los obispos, hijas del clero. Por superior general nos da a “Nuestro Señor Jesucristo y a su Vicario en la tierra, el Papa”…

Son palabras de la Venerable Luisa Margarita Claret de la Touche, referidas a la misión de la Orden de la Visitación desde sus comienzos hasta hoy. De ella habla el documento de la Congregación para el Clero sobre la Maternidad Espiritual, del año 2007.

Para saber más sobre esta visitandina escogida por el Corazón de Jesús para hacer llegar a sus Sacerdotes su mensaje de Amor Infinito, pincha aquí.

El Papa en Santa Marta recuerda a San Francisco de Sales

Pidamos a San Francisco de Sales, Doctor de la dulzura, que dé a todos nosotros la gracia de hacer puentes con los demás, jamás muros

papa santa martaLas palabras de la homilía pronunciada por el Papa Francisco en la Santa Misa del 24 de enero son  ecos de la figura y doctrina del Santo Obispo de Ginebra, fundador de la Orden de la Visitación, patrono de los periodistas, Doctor del Amor… el Santo de la dulzura y humildad, del diálogo y de la amabilidad, de la sencillez y del equilibrio… “Bienaventurados los corazones flexibles porque no se romperán jamás“, es una expresión de San Francisco de Sales que aparece, con palabras distintas, en la reflexión del Santo Padre:

“No es fácil construir el diálogo con los demás, especialmente si nos divide el rencor. Pero el cristiano busca siempre el camino de escucha y reconciliación, con humildad y docilidad, porque eso es lo que nos ha enseñado Jesús. Fue en síntesis el pensamiento del Papa Francisco en su homilía durante la Misa de la mañana en la Casa de Santa Marta.

Sigue leyendo

24 de enero: San Francisco de Sales

NSANTO PADRE

Un Santo para todos

El 24 de enero se celebra la fiesta de San Francisco de Sales. Para conocer un poco más a este gran santo, doctor de la Iglesia y fundador de la Orden de la Visitación, ofrecemos la Catequesis que dio el Papa Benedicto XVI el 2 de marzo de 2011:

San Francisco de Sales

Queridos hermanos y hermanas:

«Dios es el Dios del corazón humano» (Tratado del amor de Dios, I, XV): en estas palabras aparentemente sencillas captamos la huella de la espiritualidad de un gran maestro, del que quiero hablaros hoy, san Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia. Nació en 1567 en una región francesa fronteriza.

Padres de San Francisco de Sales

Padres de San Francisco de Sales

Era hijo del señor de Boisy, una antigua y noble familia de Saboya. Vivió a caballo entre dos siglos, el XVI y el XVII, recogió en sí lo mejor de las enseñanzas y de las conquistas culturales del siglo que terminaba, reconciliando la herencia del humanismo con la tendencia hacia lo absoluto propia de las corrientes místicas. Su formación fue muy esmerada; en París hizo los estudios superiores, dedicándose también a la teología; y en la Universidad de Padua, los estudios de derecho, como deseaba su padre, que concluyó de forma brillante con el doctorado en utroque iure, derecho canónico y derecho civil.

En su armoniosa juventud, reflexionando sobre el pensamiento de san Agustín y de santo Tomás de Aquino, tuvo una profunda crisis que lo indujo a interrogarse sobre su salvación eterna y sobre la predestinación de Dios con respecto a sí mismo, sufriendo como verdadero drama espiritual las principales cuestiones teológicas de su tiempo. Oraba intensamente, pero la duda lo atormentó de tal manera que durante varias semanas casi no logró comer ni dormir bien. En el culmen de la prueba, fue a la iglesia de los dominicos en París y, abriendo su corazón, rezó de esta manera: «Cualquier cosa que suceda, Señor, tú que tienes todo en tu mano, y cuyos caminos son justicia y verdad; cualquier cosa que tu hayas decidido para mí…; tú que eres siempre juez justo y Padre misericordioso, yo te amaré, Señor (…), te amaré aquí, oh Dios mío, y esperaré siempre en tu misericordia, y repetiré siempre tu alabanza… ¡Oh Señor Jesús, tu serás siempre mi esperanza y mi salvación en la tierra de los vivos!» (I Proc. Canon., vol. I, art. 4). A sus veinte años Francisco encontró la paz en la realidad radical y liberadora del amor de Dios: amarlo sin pedir nada a cambio y confiar en el amor divino; no preguntar más qué hará Dios conmigo: yo sencillamente lo amo, independientemente de lo que me dé o no me dé. Así encontró la paz y la cuestión de la predestinación —sobre la que se discutía en ese tiempo— se resolvió, porque él no buscaba más de lo que podía recibir de Dios; sencillamente lo amaba, se abandonaba a su bondad. Este fue el secreto de su vida, que se reflejará en su obra más importante: el Tratado del amor de Dios.

Sigue leyendo

Es Navidad…

nav-araceli“El Verbo creó a María y nació de ella, como la abeja hace a la miel y la miel a la abeja, sin que nunca se haya visto abeja sin miel ni miel sin abeja”.

Son frases de un sermón, quizá el último, que pronunció San Francisco de Sales en la noche de Navidad de 1622, cuatro días antes de nacer él mismo a la eternidad. A ese sermón pertenecen los párrafos siguientes:

“Celebramos hoy, pues, el nacimiento del Salvador en la tierra; pero antes de hablar de ello digamos algo del nacimiento divino y eterno del Verbo. Desde toda la eternidad, el Padre engendró a su Hijo, semejante a él y coeterno con él; pues nunca tuvo principio, siendo igual en todo al Padre. El Hijo nació del Padre, de su seno, de su propia sustancia, como los rayos solares nacen del sol, porque sol y rayos son la misma cosa. Nos vemos obligados a emplear unas palabras y a servirnos de ellas porque no tenemos otras. Si fuéramos ángeles; hablaríamos de Dios con un estilo muy diferente y de manera mucho más excelente; pero, ¡ay!, no somos sino un poco de polvo y unos niños que no sabemos hablar. El Hijo, pues, fue engendrado del Padre, procede del Padre, sin ocupar otro sitio que este. Nació en el cielo, sin madre, del Padre Eterno, que aun siendo el origen de la Santísi­ma, Trinidad, permanece virgen sobre todas las vírgenes. En la tierra nació de una Madre, Nuestra Señora, sin padre. Diremos unas palabras sobre estos dos nacimientos, de los cuales tene­mos pruebas ciertas, como veremos enseguida.

Sigue leyendo

Entrada en la Vida de Santa Juana F. de Chantal

SANTAMADRE ASanta Juana Francisca de Chantal terminó su peregrinación por la tierra el 13 de diciembre de 1641. Su gran biógrafa, la Madre de Chaugy, nos ha dejado un relato sobrio y luminoso de lo que fue, en realidad, su muerte: un suave paso de la vida a la Vida, del tiempo a la Eternidad.

Toda la existencia en la tierra de la Madre de Chantal se recapitula en estos cuatro últimos días y se completa sin terminarse. La presencia de esta mujer que muere se prolonga en lo invisible. Leamos este incomparable testimonio.

Sigue leyendo